día 26…anécdotas sin sentido. (INCAUTO PEATÓN)

Ella paso cerquita muy cerquita de la tentación, deslizó sus dedos por su cabello, llegando justo a la comisura de su boca, hay caprichos de amor que una dama no debe tener, pero el rojo carmesí de sus labios aturdió la mirada del incauto peatón.

Fue entre  recuerdos y algo de ilusión retorica que su mirada  regresó al punto fijo, esa esquina donde pretendió  verle. Sin embargo la lluvia encharco  sus zapatos  y el frío que  caló por sus  rodillas  disipo la  momentánea  sensación de  haberle conocido.

Ella continúo y entre picardía y algo de vergüenza que reflejaba sus mejillas, escuchó un tono grave que decía: Eres tú?  Lo sé… tú… tú… Ella  no deseaba  voltear  y ver quien llamaba, o si era  para ella, simplemente  sus  pensamientos estaban  sumidos entre zapatos encharcados y  el imaginario de una sonrisa pícara, pero la voz continuaba  y era cada vez más cercana,  Eres tú? … de repente sintió un leve toque en su espalda y justo en ese momento supo que era a ella a quien llamaba la voz, sin pensarlo volteo, era el incauto peatón, su ceja se levantó casi inmediato y sus labios se extendieron al parecer en un sonrisa casi impávida, eres tú! Lo sabía, repetía la voz que salía del incauto peatón, no creo que me recuerdes, afirmó, luego de tocar levemente su brazo.   Ella sabía que le conocía también, ella lo había pensado  antes, justo cuando le vio pasar, pero ella  no  recordaba donde le conocía  y le era imposible hablar, sus pensamientos  estaban socavando  hasta el último recuerdo  haber si así  pretendía  saber  dónde le había visto y por qué tenía  esa sensación de conocerle también.

Fueron segundos o minutos, tal vez horas o solo un siglo, ella seguía inmutable y el incauto peatón repetía si, eres tú, eres tú… Te vi en el tren lo recuerdas? Ella miró hacia el cielo intentando persuadir algún recuerdo, pero cual tren?  Expresó en tono de reclamo, en esta ciudad no hay tren, de que me habla? Él contestó: el tren, en Bélgica  aquel que iba a Londres, estabas al lado de una chica  que leía un libro, te vi intentado verle el título al libro y yo sonreí porque  yo hacía  lo mismo y cuando logramos  leer el título, este estaba en arabescos imposibles de leer, tu sonreíste,  yo igual,  pero tu gesto… tu gesto, apretaste los labios, volteaste los ojos, giraste la cabeza y dibujaste una gran sonrisa, ella seguía sin comprender, él le dijo: me encantan tus gestos, sé que no  recuerdas, tal vez nunca me viste en el tren, pero yo si te  recuerdo y  hoy te encontré… no te demoro, afirmó de nuevo, tomo un bolígrafo y la mano de ella al mismo tiempo, anotando un número sin nombre alguno, la lluvia  acentuó con fuerza, ella quito la mano y dijo: debo irme, no sé quién eres.. él le dijo: en cambio yo sé quién eres tú……

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