día 4

ella aún no escribe  sobre su encuentro con el incauto peatón… tal vez porque ha sido más difícil de asimilar que bocado de pescado con espinas… 

día 4 la queja ya no es opción y aunque el dolor es constante y permanente,  prefiere  callar para no angustiar  a quienes cuidan con amor  sus incansables  noches de recuperación.. como lo es su madre.

Por ahora ella no tiene  opción.. Las madrugadas y la lentas  horas que su citan entre calmantes  son perfectas para desprender las ganas de levantarse y correr. 

Por ahora seguirá  intentando apoyar su pierna , intentando  aterrizar  en este  mundo  poco real. 

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